martes, 4 de septiembre de 2012

OTTO


OTTO. Autobiografía de un osito de peluche. Tomi Ungerer. Ediciones B.

Esta es una de las historias que considero imprescindible, como casi todo lo escrito por Tomi Ungerer, un autor e ilustrador mítico del que ya he hecho alguna otra reseña. Ungerer creó personajes e historias únicas y entrañables como Crictor la boa, el buitre Orlando, el pulpo Emile, la encantadora familia porcina Melops y por supuesto Otto, este Oso de peluche.


Otto es un osito de peluche que nos cuenta en primera persona su historia. Una historia que te encoge el corazón y que te hacer leer con cierto desasosiego e incertidumbre un relato ambientado en la segunda guerra mundial y en la persecución judía. Pero sobretodo es la narración de la vida desde una mirada infantil a través del muñeco. Como en otras de sus obras, Ungerer va más allá de lo que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de libros para niños y se atreve a abordar magistralmente temas peliagudos y a denunciar o sacar a la luz ciertas "miserias" e injusticias que se esconden a la infancia, pero además con ilustraciones impactantes y con el color justo.




Una entrañable historia de amistad infantil a tres bandas: Otto el osito de peluche, su propietario David de origen judío y Oscar de origen alemán. Una relación truncada por la guerra y simbolizada en el juguete abandonado en medio del campo de batalla.



Durante la lectura nos identificamos totalmente con Otto cuando es abandonado en el campo de batalla. Aquí las ilustraciones muestran de manera austera, y con simplicidad cromática (negros, verdes oscuros y grises) la crueldad de la muerte, el gris del humo. Es justo la ilustración central del álbum, la única ilustración a doble página, la que nos narra el horror de la guerra. En esta ilustración Ungerer  parece pretender que el peso de la mirada del lector caiga hacia abajo, y vemos entonces una mancha azul, el carrito de paseo de un bebé…

Pero la historia continúa y Otto se convierte en héroe al salvar la vida de un soldado aliado afroamericano, amortiguando un disparo de bala. El soldado se lo lleva consigo a Estados Unidos y allí de nuevo vuelve a experimentar la crueldad y el abandono  cuando unos niños le golpean y cae en la basura. Finalmente es rescatado por una vieja mendiga que lo lleva a una tienda de antigüedades.  Allí pasará algunos años hasta que ocurre el feliz reencuentro de los tres amigos que podrán compartir sus vidas.  Un final redondo y delicioso que me ha hecho suspirar hondo y sonreír después de haberme emocionado una y otra vez en sucesivas lecturas. Un final que reza así: “Por fin la vida era como debía ser: pacífica y normal”.

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